Los troyanos son actualmente las piezas de malware más peligrosas y más habituales. Los troyanos son principalmente herramientas de control remoto de sistemas. Cuando un usuario se infecta por un troyano, el pirata informático detrás de él puede tener acceso a los diferentes recursos del sistema tales como archivos, webcam, micrófono, teclado, pantalla, etc.
Existen varios tipos de troyanos:
- Puertas traseras: Usadas para garantizar el acceso remoto a un sistema.
- Keyloggers: Registran todas las pulsaciones del teclado y las envían a un servidor remoto.
- Proxy: Establecer un proxy entre la víctima y el pirata informático para filtrar todo el tráfico y redirigir determinadas webs.
- Password Stealer: Se centran en el robo de contraseñas, especialmente de correo electrónico y bancarias.
- Bancarios: Se centran en el robo de credenciales y datos bancarios como cuentas, tarjetas, etc.
- Botnets: Estos troyanos crean una «red zombie» que es utilizada por el pirata informático para diferentes tareas, por ejemplo, ataques DDOS.
- Downloaders: Son troyanos utilizados para descargar principalmente otras piezas de malware para infectar a los usuarios.
La principal forma de infectarse de un troyano es mediante la descarga de una aplicación maliciosa de internet. Para no ser víctimas de este malware debemos evitar descargar archivos sospechosos adjuntos en mensajes de correo de spam y contenido ilegal de internet ya que los piratas informáticos suelen esconder estas aplicaciones en este tipo de contenido. Un software antivirus nos ayudará también a evitar infectarnos de este malware.